RUTA ESPAÑA, RUTA POR ATAPUERCA EL ORIGEN DE ESPAÑA

La ruta que proponemos se centra en Burgos, comienza en la capital de la provincia y termina en Atapuerca sin dejarnos atrás Ibeas de los Jarros.

Vamos a retroceder en el tiempo unos 800.000 años para ello sólo tenemos que acercarnos a la Sierra de Atapuerca, en la Provincia de Burgos, donde los restos de nuestros antepasados permanecen en un impresionante yacimiento en el que el conocimiento de la evolución de nuestra especie se hace realidad.

La Sierra de Atapuerca se ubica en un pequeño cerro del noroeste burgalés. Concretamente al sudeste del valle del río Arlanzón. Dos pueblos tienen el privilegio de ubicarse en esta sierra, Ibeas de los Jarros y Atapuerca.

BURGOS, el principio de España a pocos kilómetros del origen del hombre

La capital de la provincia se encuentra a 15 kilómetros de los yacimientos que enfocan nuestra ruta. Burgos lleva a gala ser la cuna de Castilla puesto que fue la capital del reino. En esta ciudad tenemos muchos monumentos que visitar antes de partir hacia nuestro pasado.

Echemos la vista atrás poco a poco y detengámonos en el medioevo, momento en que se gesta Castilla y posteriormente España.

Comencemos con la catedral, obra maestra de la arquitectura gótica española. Está construida con piedra blanca caliza y en su interior reposan los restos de personajes destacados dela Edad Media, como el Cid o Fernán González.

También góticas son algunas de sus iglesias principales entre ellas, San Esteban, San Lesmes y San Nicolás. Y no podemos despedirnos de tan bella ciudad sin haber dado una vuelta por el monasterio de las Huelgas y la Cartuja de Miraflores.

IBEAS DE JUARROS, un collage de restos

Estamos ya en la Sierra de Atapuerca. Este cerro se eleva sobre el valle fluvial del río Arlanzón. La posición geográfica de la colina la hace fácilmente accesible desde los diferentes ecosistemas que la rodean, de hecho sirve de conector entre la cuenca del Duero y la del Ebro, la Cordillera Cantábrica al Norte y la Sierra de la Demanda al Sur.

Además recibe las aguas de un río por lo que disfrutaremos de la abundante fauna y la flora de la zona. Las encinas y los quejigos tapizan el lugar y las rapaces, los jabalíes, los zorros y otras especies pueblan estos bosques.

Ibeas de Juarros es conocido fundamentalmente por los famosos yacimientos pero también tiene otros restos arqueológicos que no debemos perdernos, los túmulos (amontonamientos de tierra y piedras que cubren un enterramiento).

ATAPUERCA, cuando se tiene un nombre cargado de historia

Seguimos nuestra ruta por esta sierra donde se ha encontrado el yacimiento arqueológico más importante de Europa no sólo por la amplia visión de cómo evolucionaron los homínidos, sino también por el amplio número de piezas que contiene.

En la Cueva Mayor vivieron hasta hace unos 10.000 años un grupo de hombres que se alimentaban de lo que cazaban y recolectaban. Como testimonio de su existencia nos han dejado pintada en una roca una cabeza de caballo. La Cueva fue usada miles de años después por otro grupo como santuario, rendían culto a alguna divinidad a laque parece, por los restos hallados, le gustaban las vasijas y los animales domésticos como los cerdos y las ovejas.

Un poco más adentro habitó otro clan del que se sabe que murieron jóvenes. En su vivienda también se refugiaban animales, osos y leones que se adentraban en Atapuerca para pasar el invierno poniendo en peligro las vidas humanas.

Los hombres y mujeres que sobrevivían en aquella época eran los más fuertes. Por eso los huesos encontrados en la Cueva Mayor corresponden a personas sanas y robustas. Como en los casos anteriores se alimentaban de lo que cazaban y recolectaban.

En la zona de la Galería encontramos la “cubertería” prehistórica. Piedras esculpidas les servían para cortas las piezas de caza. Pero eran tiempos duros y cuando una presa caía en sus manos tenían que aprovecharlas, tanto las que cazaban como las que caían casualmente en las cuevas. Los caballos, bisontes, leones, cualquiera era bueno para despojarlos de sus pieles o usar como utensilios sus huesos y tendones; todo tenía un uso posible.

Pasemos a la Cueva del Compresor. El lugar está acondicionado para el tránsito de los visitantes y a lo largo del recorrido se han instalado puntos informativos y reproducciones de las piezas halladas más interesantes. Feroces animales y salvajes prehistóricos se mostrarán ante nosotros.

Hemos entrado en “El viaje de Nuestros Antepasados ” un sorprendente audiovisual que mezcla sonidos e iluminación.
Las piezas de Atapuerca son vitales para el conocimiento de la evolución, los restos vistos hasta ahora pertenecen a antepasados que todavía no eran hombres tal y como somos actualmente.

En la Gran Dolina aparecen vestigios de tribus antropófagas ya que junto a la osamenta de animales básicos para la nutrición hay huesos de humanos. Nuevos utensilios, las piedras eran buenos cuchillos en una etapa en la que nunca se estaba totalmente a salvo de los animales. En el yacimiento del Elefante usaron las piedras calizas del terreno para fabricar armas.

Todos estos individuos, de aspecto bastante diferente al nuestro, conocieron un clima y un paisaje diferente al que hoy día rodea la cueva. Por algunos de los hallazgos sabemos que alternaban épocas de intenso calor con otras de mucho frío, por ello se refugiaban los animales en las cuevas.

El ambiente era cálido y húmedo y tenían como vecinos especies absolutamente exóticas como panteras y rinocerontes.

Las visitas a las cuevas debemos hacerla en un grupo guiado. También, en el mismo pueblo de Atapuerca, nos divertiremos en el Parque Arqueológico donde aprenderemos cómo vivían los hombre prehistóricos y qué técnicas conocían, además la visita es interactiva por lo que participaremos en sus actividades.

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